HISTORIAS DE AEROPUERTO {Parte I}

Con la vida que llevo de viajera solitaria kitesurfista de 23 años, me suelen pasar un montón de historias, cuando menos, curiosas. Creo que muchas de ellas son digas de compartir con el mundo así que, he aquí la recopilación de algunas de ellas. Espero que os gusten.

 

Lo que acabo de ver no hay ninguna foto que pueda describirlo. Fue algo majestuoso, mágico y único. Os contaría qué es lo que he visto pero, para ello, tengo que contaros primero cómo llegué a este momento.

20 de Abril de 2017. Otra vez en el aeropuerto. Otra vez he conseguido hacer «el truco» de meter todos mis kilos

Foto: Xede Santa

de sobrepeso en el avión sin pagar por ello. Más de 45kg’s en total. Me deslizo automáticamente, y casi sin darme cuenta, a través de las escaleras mecánicas y del control de seguridad que me llevarán hasta mi puerta de embarque. Me siento con mi ordenador mientras hago unas llamadas a la familia para despedirme. Y, de nuevo, vuelvo a estar sentada en un avión.

Aeropuertos, aviones y maletas se han convertido para mí en rutina pero, hoy algo hizo que mi día fuera un poco menos «rutinoso» y que volviera a cobrar un poquito más de sentido toda esta parafernalia de viajar.

Como de costumbre, llego a mi asiento del avión y me hundo en el esperando que despeguemos lo antes posible. Depende de cómo esté de humor, saludo a la persona que se sienta a mi lado o no. Hoy no estaba muy por la labor. Aun así, me di cuenta por el rabillo del ojo de que, a mi lado, se sentaba una señora mayor, de unos 60 años que parecía bastante feliz, inquieta y risueña. El avión despega.
Después de un rato, la señora toca mi hombro queriendo llamar mi atención. Levanto la cabeza y la miro, y me señala la ventana del avión. Woah, ¡qué bonitas las montañas llenas de nieve!

Y, no, esto no fue lo que vi al final. Cuando la señora me llamó y vi toda esa nieve… Me di cuenta de que… ¡Hacía tiempo que no miraba por la ventana del avión! Subirme a ese trasto se había convertido en una rutina tal que, ni si quiera perdía dos segundos de mi tiempo en mirar lo que había a mi alrededor, ya ni te cuento mirar por la ventana.

La señora me hizo recordar unas palabras que me dijeron la semana pasada, que ,resumiendo, decían: «Julia, ¿por qué ya no haces muchas de las cosas de las de antes? Esas que molaban tanto como…

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Tomé unos minutos para pensar en cómo empezó mi aventura con el kite, en cómo al principio contaba mis batallas y aventuras en Facebook y cómo la gente flipaba con ellas (o yo creía que flipaban). Tomé otros pocos minutos para darme cuenta de que paré hace tiempo de hacerlo y de que… En realidad, debería hacerlo de nuevo. Así que aquí estoy, ¡he vuelto para contaros mis historias y aventuras!

Coincidencia que, viendo una de las pelis del avión, salía una frase que decía:
«You  remind people of what they forgot» (le recuerdas a la gente lo que habían olvidado).

Bueno, me he propuesto escribir solo una hoja A4 en word para este blog y, ¡ya me estoy pasando! En el vuelo de Oslo a Nueva York decidí mirar un poco más a mi alrededor, de nuevo. Fue entonces cuando, a mitad del vuelo, al mirar por la ventana vi una de las cosas más bonitas que he visto en mi vida (y volví a darme cuenta y a recordarme a mi misma de la suerte que tengo de llevar la vida que tengo). Por la ventana «solo» vi algo así como la luna en la tierra, un paisaje nevado y desolador donde solo habían montañas, nieve y trozos enormes de hielo flotando en el agua y a la deriva. Así un poco como yo.

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Un abrazo,