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Dakhla Downwind 2017

Acababa de llegar  a casa (Fuerteventura), vaya, había llegado hacía dos semanas y no había parado ni un segundo. Entrevistas para diferentes radios y televisiones, reportaje para BBC Travel, etc. Y todo esto fue la bienvenida a casa después de 7 meses viajando. Por fin, pensé yo, me había llegado el momento de descansar y relajarme. Fue entonces cuando me sonó el teléfono, un mensaje de Soufiane Hamaini.
Uf, cada vez que me llega un mensaje de este hombre, algún plan loco se avecina y… En efecto, esta vez tampoco estaba equivocada: «Hey Julia, vamos a hacer un downwind de 500 km en  Dakhla Spirit, ¿te apuntas?». Mi primera reacción fue un no rotundo. Acababa de llegar a casa, por fin podía relajarme y ahora ¿¡iba a embarcarme en otra aventura?¡, ¡que va! Bueno, pues no se muy bien cómo, al final acabé con un billete de avión en mi bandeja de entrada y con menos de 10 días para convencer a mi compi Mariam Hernandez para que viniera conmigo (la convencí je, je).

 

PROBLEMAS EN EL AEROPUERTO (para no variar)

Bueno, resumiendo: la compañía (voy a abstenerme de nombrar cuál) nos quería cobrar 150€, basicamente, por que sí. Después de discutir con media compañia, conseguí no tener que pagar pero, Mariam no se escapó. Bastante cabreadas, nos subimos al avión y un par de horas después aterrizamos en  Dakhla (¿o habíamos aterrizado en la luna?). Sorpresa, cuando fuímos a la recogida de equipajes pudimos comprobar que nuestros boardbags no habían llegado.

¿Y AHORA QUÉ?

Ocean Vagabond me echó un cable prestandome algo de material pero, aun así decidí no hacer los primeros días del downwind ya que no tenía a mi preciada compañera de viajes, mi rodillera  CTI.   Llevo bastante tiempo usándola ya que hace unos meses me rompí parcialmente el ligamento cruzado anterior y me ha ido muy bien usar la rodillera, así que no quería arriesgarme a que pasara algo. Eso sí, estuve en la ceremonía de apertura que fué un auténtico espectáculo con autoridades de todo el país viniéndo para recibirnos.


5 DÍAS DESPUÉS

A la bendita compañía le costó 5 días enviar nuestros boardbards a Dakhla, es decir, 5 días poniendome la misma ropa, 5 días sin entrenar.
Nada más llegar, fuímos a unirnos al resto de los participantes del downwind. Lo que no sabía yo sobre sobre ese día es que… Estaba a punto de unirme a la etapa más dura de todo el downwind y que iba experimentar uno de los días más duros de mi vida. Salimos y, más o menos unas dos horas después pasó lo que cambiaría el curso del día:
al lider del grupo se le rompe una parte de la barra y no puede continuar. Fue super confuso para todo el mundo pero, tocaba continuar. No teníamos muy claro cómo íbamos a hacer y, de camino a la siguiente parada tuvimos algunos incidentes. Fue entonces cuando decidí tomar un poco el mando, empujar a Soufiane a tomar las tiendas y organizar el caos. A partir de aquí Soufiane iba a ser el guía de la expedición y Abde y yo estaríamos en la parte de atrás asegurándonos de que nadie se queda atrás y de que todos son rescatados o ayudados. Ese día pasamos más de 7 horas seguidas navegando, recorrimos 100km en el mar abierto con olas enormes, corriente… Fue una de las cosas más agotadoras que he hecho en mi vida.
Además, también me di a mi misma la función de motivadora del grupo de atrás, es decir, me encargaba de motivar a todos los que, por cansancio extremo, se iban quedando atrás. Así que, no solo tenía que intentar arrastrar mi propio cuerpo sin energía a través del agua, sino que tenía que mostrarme fuerte para los demás, para empujarles a seguir, para motivarlos… Cuando llegamos no me lo podía creer.
Estaba totalmente vacía de energía, reventada pero con una gran sonrisa en la cara.

F.A.Q (Frequently asked questions)

  • ¿Qué debería traer a mi próximo downwind?
    No seas como Julia, es decir, no seas idiota y no te olvides de traer las siguientes cosas:

– Camelbak.
– Agua en tu camelbak.
– Barritas de Energía o cualquier cosa que te de energía y que no pese.
– Chocolate.
– Un neopreno largo, o 2.
– Gafas de sol
– Gorra
– Crema de sol muy resistente, sobre todo para la cara.
– Un pequeño kit de primeros auxilios con esparadrápo, tiritas, fortasec, algo para desinfectar y blastoestimulina.

  • ¿Me recomendarías hacer el downwind el año que viene?
    Creo que es una de esas cosas que deberías poner en tu «lista de cosas que hacer antes de morir». Los paisajes que llegas a ver, la gente que llegas a conocer y la manera en la que los conoces y las cosas que aprendes en este maravilloso viaje, no tienen precio. Eso sí, es necesario que tengas un muy buen control de tu cometa y que seas capaz de aguantar muchas horas navegando. Nos vemos el año que viene 😉
  • Algo más: por si no quedó claro, no me esperaba para nada que esta aventura iba a ser tan genial. Me encantó haber podido formar parte del downwind, he aprendido un montón de la experiencia, conocí a gente de una manera muy distinta a la que estoy acostumbrada, tuve que improvisar un montón y ponerme a prueba a mi misma en diferentes situacionesy con diferentes roles lo cual agradezco un montón.

 

Muchas gracias a los patrocinadores organizadores que hicieron esta aventura posible:

Y muchísimas gracias a Ladislas Toth y Soufiane Hamaini de Dakhla Spirit por invitarme, me siento super agradecida. Y, muchas gracias a todos los #DDKHeroes, es decir, a todos los participantes por haber compartido esta aventura conmigo, no hubiera podido imaginar mejores compis de aventura en el desierto.


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Saludos,

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DDK 2017 Parte I en TheKiteMag: click aquí.
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